Ha muerto Henry Kissinger, que lo fue todo en la política exterior de los Estados Unidos y artífice de la realpolitik norteamericana. Una figura con grandes aciertos y no menos grandes fracasos, que fue protagonista de lo internacional incluso después de dejar la política activa. Su pragmatismo fue el eje central las señas de identidad de una forma de hacer política en la Guerra Fría, y plasmó su pensamiento realista hasta la muerte.