Nos sumergimos en el ambiente único de este establecimiento del centro de Sevilla, en el que los parroquianos son la verdadera esencia.
Coqueto, castizo, con olor a incienso, comida rica y llena de parroquianos y parroquianas (o feligreses). Así es La Fresquita, cerquita de la Catedral de Sevilla, donde se cocinan platos antiguos que se recuperan en la cocina de esta taberna (sopa de tomate, higadito de pollo al amontillado, la berza gitana) y con una fecha señalada para su dueño, Pepe Rodríguez: el 24 de febrero.